La Más Bonita

Esta es Marta.

Puede que no lo sepas, pero es la chica más guapa del mundo.

Hay quien dirá que eso no puede ser, que no tiene sentido decir que una persona sea la más guapa del mundo, que la belleza es subjetiva… Claramente es porque no han tenido la suerte de conocerla a ella.

Es que simplemente hay que verla:

Maravillita

Qué locura, ¿verdad? Mira esa carita, mírala bien.

¿Cómo puede existir una cosita tan bonita?

Esos ojitos, esa naricita, esa sonrisa… Cuesta creerlo, pero es verdad, existe de verdad. Cada segundo esa carita es una realidad, cada segundo hace el mundo mucho más bonito, y cada segundo ella vive sin saberlo, sin saber que allí donde está hay una maravillita que ilumina todo a su alrededor.

Si pones a Marta al lado de otras personas siempre brilla ella, siempre van a parar tus ojos a ella, y da igual con quién estuviera, y da igual lo guapas que fueran las demás, porque su carita es incomparable, es sencillamente demasiado bonita.

Y no solo esa carita, sino también todo el resto de ella.

Cuando tienes a Marta al lado, es imposible no querer abrazarla, no querer besarla, no querer mil cosas más. Cuando está cerca solo quieres estar más cerca, porque es tan ideal desde arriba hasta abajo, y es tan increíble todo con ella…

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Pero es que esa carita, esa sonrisa… Cuando Marta sonríe, es como si la vida entera sonriera, y aunque no entiendes que pueda haber algo tan bonito, al mismo tiempo sabes que así es como tiene que ser, que si ella sonríe todo está como tiene que estar.

Cuando Marta te sonríe simplemente no puedes evitar ser feliz, y querer sacarle esa sonrisa mil veces más, un millón de veces más.

Y es que Marta es alegría, es ilusión, es felicidad.

Es tan viva, tan risueña, tan positiva, es amable y simpática, cercana, cálida, humilde, comprensiva… Nadie es perfecto, pero Marta es tan buena en tantos sentidos que cuando la conoces sabes que has encontrado algo muy raro y muy valioso, que has descubierto una maravillita escondida a plena vista, y solo puedes sentirte afortunado, y un poquito perplejo.

Pero es que además Marta es también inteligente, aplicada, trabajadora, responsable, independiente, apañada, una persona con criterio y con valores, abierta, tolerante, compasiva… Cuando hablas con ella de cualquier cosa se nota, sabes que estás hablando con alguien que vale la pena, con una persona buena y capaz, con una personita especial como muy pocas. Y siempre impacta sobre todo esa combinación de ser tan bonita como persona y al mismo tiempo hacer tan bien tantas cosas (y si le añadimos lo guapa, lo guapísima que es por fuera también, ya es una locura). Y si no me crees, mira esto:


Sí, es el discurso que dio Marta cuando le dieron el Premio Extraordinario del Grado en Maestro en Educación Primaria (normal, es extraordinaria). Tuvieron mucha suerte de elegirla a ella para darlo, porque escribe muuuuy bien y expone también genial, y de paso tiene la voz más bonita que podría haber.

Pero, o sea, para que se entienda: uno puede imaginar a una especie de profe ideal que además de ser profesional y buena en su trabajo a nivel de preparar bien las clases, enseñar bien, explicarse bien, ser original, hacer dinámicas o juegos entretenidos… cree también un buen ambiente en el aula por ser humanamente buena, alegre, dulce, divertida, y encuentre el equilibrio entre ser una figura de autoridad y ser cercana y amistosa, y se gane a los alumnos hasta el punto de ser su profe favorita y que le cojan mucho cariño. Pues esa es básicamente Marta. Mira si no esta reseña:

La mejor profe

Pero es que además, de paso es tan lista y aplicada que gana un premio por su buenísimo expediente académico. Y por si eso fuera poco después de sacarse un máster al mismo tiempo que trabajaba, se pone a hacer… ¡un doctorado! Y habiendo conseguido una buena beca, cómo no. ¿Te das cuenta de que son realmente muchas cosas? Y encima es una personita encantadora y la chica más guapa del mundo. ¡Es que no puede ser! (Sus padres tienen que estar más orgullosos…). Y ella no se da cuenta, no se da cuenta de lo especial que es, de lo valiosa y rara que es la combinación de todas esas cosas y tantas otras más que no caben aquí…

Si Marta se une a un grupo de más gente, siempre suma. Da igual si es en un contexto académico, laboral, amistoso… Con ella siempre es todo mejor. Si piensas en presentársela a alguien, sabes que ella siempre va a encantar. Es simplemente una maravillita.

Marta es tantas cosas buenas, tantas cosas bonitas, que una vez la conoces ya no hay vuelta atrás. Solo puedes tener ganas de tenerla cerca, de compartir tu vida con ella, y de hacerla feliz, porque hacerla feliz y ser feliz son ya una misma cosa.

Y si tienes la suerte, la increíble suerte de que ella te quiera a su lado, entonces te ha tocado la lotería más difícil y más valiosa, y más te vale darte cuenta. Si has tenido esa suerte tienes que ser capaz de reconocerla, no como una suerte enorme sin más, no como una suerte indicada por la felicidad, sino como una suerte indicada por ser consciente de todo lo improbable que es Marta, por lo raro y difícil que es encontrar una maravillita como ella.

Pero si tienes esa suerte…

Lo más comestible del menú

Si tienes esa suerte serás la persona más feliz del mundo, porque una vida con ella es maravillosa, y todo, todo con ella, hasta el momento más pequeño y más tonto, más aparentemente insignificante y trivial, es increíble y muy, muy valioso, y te llena más que cualquier otra cosa en el mundo.

Y no podrás sino quererla, y querer darle todo, querer asegurarte de que está bien, querer hacerle cosas buenas, querer tener con ella detallitos bonitos que son solo un reflejo tímido de lo bonita que es ella misma, y de lo mucho que inevitablemente te hace sentir.

El nombre más bonito

Y cada vez que veas esa carita no te creerás la suerte que tienes, y solo podrás estar loquito por ella, y morirte de ganas de abrazarla, de besarla, de tantas cosas con ella. Cada vez que veas esa carita, cuando sea, como sea…

Increíble siempre

Incluso cuando está pochita, y te da demasiadas ganas de ir corriendo a cuidarla y a darle mimos, de hacer lo mejor para que se sienta bien, de estar ahí para ella siempre que lo necesite.

Ojalá cuidarte siempre

Incluso cuando esté envuelta en un edredón gigante y casi ni se la vea, también ahí sabrás que debajo está la cosita que quieres en tu vida, con la que quieres compartir todo, con la que quieres ser feliz, a la que quieres hacer siempre feliz.

Perrobolita escondida

(¿No dan unas ganas increíbles de darle un abrazo enorme y llenarle esa carita de besos, ahí abrigada con el edredón? Pero bueno, cuándo no dan ganas...)

Y ojalá hacer feliz a alguien pudiera ser una profesión, porque entonces al lado de Marta tendrías la vida resuelta, y podrías simplemente dedicarte a tu vocación.

Y es que si tienes la suerte de que ella se fije en ti, de que vea algo en ti, de que quiera compartir la maravillita que es contigo y te quiera a su lado, de que vea lo que podéis llegar a ser juntos…

Pero si no tienes esa suerte, o si ya no la tienes… solo te queda soñar con que algún día, tal vez, podrás tener a esa maravillita a tu lado, podrás oír su voz, podrás sacarle una sonrisa, podrás despertarte y ver su carita, podrás compartir las cosas más normales y cotidianas, que con ella son siempre tan especiales, compartir unas aceitunas con ella, un paseo, un viaje en coche, una conversación, una canción... Podrás ayudarla en algo, escucharla contándote sus cosas, prepararle una sorpresa, ir al supermercado a por un aperitivo juntos, llevarle la toalla al baño, regalarle un pingüinito, dormir a su lado... Podrás sentir la alegría de saber que ella está ahí, y recordarle en cualquier momento lo que te encanta y la suerte que tienes de que forme parte de tu vida, o levantarte de repente de la silla cuando sea para ir a verla a cualquier parte de la ciudad solo para darle un beso, y que sean cien, y en realidad compartir con ella millones de esos besos, de abrazos, de segundos de tanta intensidad, de tanto cariño, de tanto amor, de tanta alegría, momentos tan buenos y tan bonitos, e imaginar y explorar nuevas formas de compartir, de sentir, de vivir juntos… Sí, tal vez algún día... tal vez algún día podrás compartir tu vida con ella, y construir tanto juntos, y llegar a tanto, y ser felices juntos.

Porque cuando la has conocido, cuando has compartido tanto con ella, cuando ya la has visto y ya has sentido, y ya has descubierto la maravillita que es Marta, sabes que eso se quedará ya en ti, que simplemente es ella y seguirá siendo ella, y que ya la llevarás siempre contigo, porque ella es ya casa para ti. Y ojalá vivir en esa casa, en ese hogar que es ella, en esa felicidad tan bonita de una vida a su lado...

Y sabes que es muy improbable, muy incierto, y piensas que cómo vas a tener tú esa suerte… Pero a veces, contra todo pronóstico, el universo te hace el regalo más increíble que podrías imaginar.

El mejor regalo

A veces ocurre lo imprevisto, a veces la vida da giros inesperados, y a veces el futuro puede sonreírte, y a veces, aunque todo parezca perdido e imposible, aunque la esperanza sea tan pequeña y la incertidumbre tan grande, ocurre una maravilla, una maravillita que te pilla por sorpresa y que hace realidad cosas con las que solo podías soñar. A veces...

A veces las cosas bonitas al final se encuentran…

Y Marta es tan, tan bonita…

Al fin y al cabo, es la chica más guapa del mundo.

Te quiero en 2026 también